A hombros salió este toro, tras hacerle una patada giratoria al pardillo de la capa, que acabó el duelo sin dientes, ni ganas de otra. De la ganaderia de Jet Li, y con aire de acrobata, harto ya de tanta picada y tomadura de pelo, el astado le espeta la pezuña hasta el gaznate, eso si es Kung Fu.
