Harto de padecer una inhundación tras otra el dueño de esta casa ha decidido ponerle solución al asunto, unas tablitas por aquí otras por allá y adiós al agua.
En estos tiempos que corren todos deberíamos tomar ejemplo de estos usuarios del transporte urbano. Atrás han quedado los tiempos en los que ibas al trabajo en tu vehículo propio, es tiempo de ahorrar en gasolina y compartir los sinsabores del saturado trasporte público.