Tengo una mala ostia, que para que contar. El otro dia, mi vecino, me cerró el paso en el garage, y no pude evitar darle un cabezazo a su coche. Asi aprenderá.
- Vaya monumento más curioso, voy sacarle una foto. - Mama, mama, que no puedo respirar. - Callate niño, dejame disfrutar del viaje, que no paras de dar la lata.
Nunca pensé que los teclados de los portátiles fueran tan rígidos. Una buena meada, y tengo aseguradas las galletas que tanto me gustan, y además, el dueño contento.
Los originales Tinky Winky, Dipsy, Laa-La y Po, nos enseñan sus encantos por la retaguardia, en un día de mucho calor. Menudo calor, tienen que dar los trajes.